La finalidad de este blog, es la de darle seguimiento al "Premio Sahuayo de Literatura" y publicar los trabajos que resulten ganadores.
martes, 25 de marzo de 2014
CONVOCATORIA 2014
EL H. AYUNTAMIENTO DE SAHUAYO
Y
EL GRUPO LITERARIO “CERO AL PONIENTE”
CONVOCAN AL:
PREMIO SAHUAYO DE LITERATURA 2014
BASES
1.- Podrán
participar todos los escritores residentes en la República Mexicana.
2.- Los
trabajos serán inéditos.
A) POESÍA. Tema y extensión libre.
B) CUENTO. Tema libre, extensión máximo 5 cuartillas.
3.- Los Trabajos deberán presentarse escritos
a máquina o impresos desde su PC, en hojas tamaño carta, por una sola cara,
firmados con seudónimo y enviarse en original y tres copias. (El interlineado
es libre, el tamaño de letra mínimo debe de ser mínimo 12)-
4.- Los trabajos se enviarán en un sobre
tamaño oficio, cerrado y firmado en el frente, con el seudónimo del
participante y en el interior se acompañara la plica del autor con los
siguientes datos; Seudónimo, Nombre, Domicilio, Número telefónico y correo
electrónico (en caso de tenerlo). Es importante que los datos del autor vengan
perfectamente sellados, porque es motivo de descalificación.
5.- El certamen queda abierto a partir de
la publicación de la convocatoria y quedará cerrado el 7 de Julio del 2014 a
las 24 horas (Se aceptarán los trabajos que llegue después de esta fecha,
siempre y cuando la fecha de envío este marcada con la fecha anterior al
cierre).
6.- El jurado calificador será integrado
por literatos del “Grupo Cero al Poniente” y de la “Sociedad Cultural
Orhepani”.
7.- Los premios serán entregados a los
triunfadores en solemne ceremonia a celebrarse en el Salón “Quinto Patio” del
Hotel Plaza, el viernes, 1 de Agosto del 2014, a las 20:00 horas-
8.- Los organizadores cubrirán los gastos
de viaje, vía terrestre y la estancia únicamente de los triunfadores que
asistan a la ceremonia de premiación.
9.- Cualquier punto no especificado en
esta convocatoria será resuelto por los organizadores.
10.- Los trabajos deberán enviarse por correo
o por paquetería a:
GRUPO LITERARIO “CERO AL
PONIENTE”
Miguel Alemán # 390
Fracc. J. Trinidad Barragán.
Sahuayo, Mich.
C.P. 59020
11.- Los premios serán entregados, por el C.
Presidente Municipal y por su Graciosa Majestad electa para el evento.
PREMIOS.
Poesía: Diploma y $ 20,000.00
Cuento: Diploma y $ 20,000.00
12.- Los escritores que no se presenten al
evento perderán el premio en efectivo
Firman:
C. C.P. Francisco Sánchez Sánchez
Presidente
Municipal.
Luis Arceo
Preciado
Presidente
Grupo
Literario “Cero al Poniente”
Luis Girarte
Martínez.
Vice-Presidente.
Grupo
Literario “Cero al Poniente”
jueves, 8 de agosto de 2013
POEMA GANADOR, ...... "POR LAS ALTAS ESTRELLAS" 2013
“Por las altas estrellas”
1
Libre
como un
árbol sinfín
que cuelga a
su cuerpo
espejos y
lunas encendidas,
en arritmia
de mis versos quiero
asirme a tu
memoria hasta habitar
las nubes
escarlatas;
ser la
lluvia que muere en los asfaltos,
ser la
noche,
el prado,
el cerro y
los caminos.
Por arrancar
del suelo
al abandono
que me dejó tu ausencia.
Para templar
los ojos
hacia cada
porvenir del horizonte,
y adivinar
tu sombra
en los
cristales derrumbados
que demarcan
las fronteras.
2
hasta
dejar de ser
este pequeño
sol
de arideces
en Octubre
que aún
conserva
el leve
tacto-aguja
de tus
huellas
en mi polvo,
y no,
no pueda la
distancia
apagar mi
rebeldía
de estrella
solitaria
ni de evadir
mi dolor
ante el recuerdo,
al ver tu
nombre trepándose
en los muros
de una luz
que a ciegas
no
entiende
melodías.
3
Nunca
me dijo
más el polvo
de tu
ausencia.
Traza
cuerpos en el piso
como en las
paredes,
lo mismo
que en los
cristales
del
insomnio.
Tiene las
manos blandas
y se siente
espiga tierna
del corazón
de las auroras
Nunca
me dijo
más el
polvo.
habla de ti
como si
hubieras crecido
de apoco en
sus raíces
estériles al
agua
que gozan
los canales,
al líquido
sin freno
que azota su
desnudez
en la
compuerta;
a la bruma
desolada
que muere
en los
campos olvidados
de los
lirios.
Nunca
me dijo
más el polvo.
Habla de ti
como si
hubieras hecho escala
en cada nube
lánguida
que viaja al
infinito,
que se nutre
de tu aroma,
y de tu
nombre
hace alas
pa´soltarlo
a los cuatro
vientos…
4
Me
angustia
el corazón
pensando que
tu casa,
sin ti,
es igual a
un desierto
de muros,
a un cuerpo
baldío
de
sorpresas,
a la canción
que nunca nadie
pudo decirle
al abandono
del silencio
Cuesta
trabajo
abrir de par
en par
las puertas
de los ojos
al amanecer,
sabiendo
que es mi
piel entera
la que está
notando
los vacíos,
creyendo que
vienes,
sin ruidos
en tus huellas,
y sin
calendarios en el pecho,
y sin noche,
sin prado, sin cerros
ni caminos;
te aproximas
a los
vidrios
heridos por
la luna
y me hablas
al oído
mientras
muero.
5
No
estás
conmigo
y engaño al
corazón
para que no
te busque.
Le digo que
duermes en mis ojos,
que en mis
manos
te palpo
como la tierra antes
de plantar
un árbol;
que tú eres
la sombra junto al sol;
la tórtola
que canta
entre la
milpa
Al
corazón
le miento
y le digo
que
punzas en mi
carne.
Le digo
que vives en
mis puertas.
Le cuento
que te abres
en mi cuerpo
con ganas de
un próximo
hemisferio
zanjando
los placeres
de esta vida.
No
estás
conmigo
y estoy
engañando
al corazón
día con día,
para que no
se pierda
en el rumbo
que le trazaron
los ángeles
con una
flecha rota.
le digo
que,
en la húmeda
tierra,
hay agudeces
de ríos que
fecundan las parvas,
hay un surco
de luz;
un camino
que lleva
a la ceniza
donde puedes
sembrar
uno por uno
tus
recuerdos.
Que
en la
ausencia
hay un
espacio de soles
infinito sin
regreso.
Que mi gusto
es devastar
letra por letra
los
renglones del olvido.
Que te noto
ave, espiga,
paso y camino.
Que te
siento
estrella
negra en un cielo de manglares.
Que te vivo
a solas
desde lo alto
en los
astros marginados
rasgando su
cielo de tinieblas.
6
Sería
quedarse sin
piel
la ciudad de
los encuentros.
Sería
poblarse de locura la palabra,
no subir a
la alcoba de los sueños
y tentalear
tu cuerpo
que conforma
litorales
con el
viento.
Sería, no
sentarse
a pensar al
filo de la calle,
dormirnos
bajo el signo
deforme de
las sombras,
abandonarse
hasta la pulpa
de los
huesos.
Sería
reconstruir
tu nombre
grito a grito.
Sería
un esquilín
buscando
una gota de
aire,
una hoja de
polvo,
una grieta
en el tiempo,
nomás una
piel;
Sería
un árbol
de íntima
llovizna
dando
refugio al ave fénix.
Sería negar
que te
extraño
Desde un
confín de silencios
y flores de
ceniza madurando
sobre el
vidrio
de mis ojos.
Sería
dejar caer
en los asfaltos
hasta romper
la máscara
del miedo,
que habita
mi rostro
noche a
noche
de no verte.
7
Por
las altas
estrellas
antes de
irme a dormir
a mordiscos de luna
huelo tu
silueta,
presiento
tu perfume
vagando los pasillos;
y es un
dolor
viajar al
firmamento
de la mano
de tu aroma
si no tengo
entre
las ramas
de los brazos
tu
presencia.
Escrito por: Omar Ely Rentería Sánchez.
Escrito por: Omar Ely Rentería Sánchez.
CUENTO GANADOR, ..... "LA BODA" 2013
LA
BODA
Céfiro
Zala
La
pequeña iglesia de Jaral del Progreso lucía engalanada con crisantemos blancos que
mezclados con azahares, invadían el camino al altar de un particular olor, aguardando
la llegada de la pareja que ese día uniría sus vidas. El sol, aunque cubierto,
brillaba, pero no para todos. Los ricos lucían sus mejores galas para el evento
mientras los pobres, se asomaban curiosos al portal de la iglesia o se sentaban
en los últimos bancos aguardando. No exactamente por los novios, si no por las noticias
sobre la revolución. Pero el hambre, la desazón, la necesidad de combatir no
habían hecho mella en la decisión de Jesús Romo, la hermosa joven de diecisiete
años que en ese preciso instante, sonreía, caminando por las calles, del brazo
de su padre, de quien había heredado sus ojos. Detrás de ella, su hermana María
cargaba su precioso ramo de azucenas blancas mientras contenía los nervios al
ver a ricos y pobres del pueblo reunidos en la iglesia para presenciar su
matrimonio.
-
Por última vez, Jesús… ¿estás segura de
querer casarte? Yo hubiese querido retenerte un poco más… Te pareces tanto a tu
madre… tienes su carácter tan dulce… - su padre Socorro se detuvo y le arregló
amorosamente el velo unas tres cuadras antes de llegar al pórtico de la iglesia.
-
¡Papá! Ya te he dicho que María se
encargará de ti… además no pude evitar enamorarme de Telésforo… todo estará
bien… ¡no es como que me casaré y me olvidaré de ustedes! ¡Viviré tan sólo a
tres cuadras de la casa!
-
No lo sé hija… - dijo Socorro con pesar mientras
se enjugaba una lágrima. – Me será difícil…
-
¡Vamos papaíto! – Jesús sonrió. -
¡Apurémonos! ¡Seguramente Telésforo ya está esperándome!
Socorro
y María se miraron. Asintieron con la cabeza en silencio y ante la alegría de
Jesús, terminaron de librar los pocos metros que los separaban de la entrada de
la iglesia. Pero cuando llegaron, todo fue murmullos y de pronto, un silencio
increíble. María, de trece años, preguntó inmediatamente ante la expectación de
su padre y de su hermana.
-
¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? ¡La novia ha
llegado! ¡Buenos días, señor cura!
El
cura, con una mirada tensa, se acercó a la jovencita y le susurró algo al oído.
Jesús se quedó platicando con sus amigas mientras Socorro, sospechando y
temiendo algo, se acercaba a su hija y al cura.
-
¿Qué pasa? ¿Qué le está diciendo a
María? ¿Por qué este silencio? ¿Acaso ya ha estallado la revolución?
-
No, Socorro… aún no. Pero puede que
estalle otra cosa… el novio no ha llegado.
-
¿Qué? – Socorro se sorprendió
sobremanera y su grito fue oído por Jesús que se deshizo de sus amigas
rápidamente y se acercó a su padre.
-
¿Qué ocurre? ¿Papá? ¿María? ¿Señor cura?
¿Dónde está Telésforo?
El
silencio del pueblo, de sus parientes y del cura la hicieron estremecer y Jesús
se llevó la mano a la boca. Telésforo no podía haberla dejado plantada. Empezó
a temblar y sintió que en cualquier momento enloquecería de dolor. Socorro la
tomó del brazo e intentó cubrirla de las miradas curiosas del pueblo.
-
Tranquilízate hija… seguramente
Telésforo se ha atrasado…
-
¡No! ¡Nadie se atrasa el día de su boda!
¡Telésforo! ¡Telésforo!
María
y Socorro intentaron detener a Jesús pero ésta ya había abandonado el pórtico
de la iglesia y comenzó a correr por las calles de Jaral sin importarle que las
personas cuchichearan a su paso. Comenzó a gritar el nombre de su prometido sin
cesar y dos veces se cayó por las calles empedradas. No le importó que su
vestido de novia se manchara de sangre por sus rodillas raspadas. Y cuando
sintió que nunca lo encontraría porque ya había recorrido casi todo el pueblo,
oyó unos jadeos en una esquina y se detuvo a escuchar.
-
Tengo que irme Trinidad… ya voy
retrasado a mi boda con Jesús…
-
¡Bésame otra vez y júrame que después de
tu noche de bodas vendrás a mí!
-
¡Te lo juro! ¡Te amo, Trine! ¡Pero ya
déjame ir!
Jesús
se quedó petrificada. Aquella voz era la de su prometido. Pero la voz de esa mujer,
la tal Trinidad, era la de su madrina de lazo. De su mejor amiga. ¡Con razón no
la había visto en el pórtico de la iglesia! Al oír el sonido de los besos que
se daban, rabia e ira se apoderaron de Jesús Romo. Se sintió poderosa, alta, orgullosa,
henchida de valor y soberbia. Acto seguido, salió de su escondite ante la
mirada atónita de su amiga y prometido.
-
No te preocupes Trine… ¡Telésforo es
tuyo! ¡Te lo regalo! ¡Quédatelo! ¡No quiero nada de ustedes dos! ¡No necesito
amor, no necesito casarme, no necesito nada más que a mí misma!
-
¡Jesús! – los dos amantes mezquinos al
verla se horrorizaron.
-
Ni siquiera me tomaré la molestia de
exhibirlos ante el pueblo. Yo sola volveré a la iglesia. Diré que no quiero
casarme porque no necesito amor. Porque los aires de la revolución que se
avecina me han dado la determinación de irme de este pueblo y luchar por una
causa verdadera. Por mí.
Jesús
se dio media vuelta y Telésforo intentó detenerla pero la joven se soltó con
firmeza y sin brusquedad.
-
No vuelvas a tocarme, Telésforo
Martínez. Gracias a ti me he dado cuenta que no necesito dulzura en mi vida. Se
acabó la muchachita dulce e ingenua que fui hasta el día de hoy. El amor es
sólo para los que creen en él. Y yo ya no creo en nada…
-
¡Perdóname Jesús! ¡Yo te juro que…!
-
No me jures nada… A cambio yo sí te juro
algo. Algún día, donde más duela, la sombra de la muchacha dulce que fui y que
cambiaste para siempre, volverá… y herirá con la misma arma con la que tú me
has herido a mí…
-
¡No seas idiota, Jesús! – dijo Trinidad
con ironía y crueldad ante la novia.
Jesús
no respondió. Dio media vuelta con decisión, la cabeza alta y el orgullo como
estandarte y cumplió su palabra. Con frialdad, dijo ante todo el pueblo que se
iría porque no quería casarse. Sin remordimientos, dejó a su padre y a su
hermana y se fue a la ciudad de Morelia donde pasó veinte años lavando ropa
ajena para mantenerse. Cuando reunió suficiente dinero, se mudó a Janitzio
donde construyó una casita humilde con vista al lago y donde años más tarde,
murió. Sus vecinas pagaron su funeral con el dinero que Jesús les había dejado.
No quería que nadie le pagara nada. Y en su lápida, se grabó la siguiente
leyenda: “Aquí yace Jesús, La Orgullosa”.
Eran
las once de la noche del primero de noviembre del 2012 cuando Laura Vázquez y
su prometido, Javier Estrada, al lado de sus mejores amigos y de toda su
familia, daban un paseo por la isla de Janitzio esperando ver el espectáculo de
la Noche de Muertos. Laura era una graduada de química y Javier era un médico
internista. Ambos se conocieron en un
Congreso. Un flechazo instantáneo. Laura era muy hermosa, inteligente y dulce.
Javier por su parte, fue mujeriego en su momento, pero al conocer a Laura se
convirtió en un hombre fiel. Después de un noviazgo de casi dos años, Javier le
propuso matrimonio en la plaza del pueblo del tatarabuelo de su amada novia.
Contrató violinistas, y mandó que cubrieran el humilde quiosco con flores e
incluso pagó para que, por la noche, se lanzaran fuegos artificiales después de
que él le ofreciera un precioso anillo de diamantes. Para Laura fue muy
significativo que Javier tuviera ese detalle de proponerle matrimonio en el
lugar donde nacieron sus ancestros y no pudo contestar otra cosa más que un
determinante sí. La fecha de la boda sería el tres de noviembre en Morelia ya
que de ahí era la familia de Javier y decidieron complacer a la madre de su
futuro esposo y estando ya todo preparado, acordaron viajar, como despedida de
solteros, con sus amigos y familias, a ver el espectáculo en Janitzio de la
Noche de Muertos.
-
¡No puedo creer que de verdad consideres
esto una despedida de soltera! – exclamó Estrella mientras ésta observaba
ensimismada los cirios encendidos y los caminos de flores de cempaxúchitl. -
¡Tú y Javier están locos!
-
¿No te parece que es hermoso y
pintoresco? A mí me lo parece…
-
Para Javier y sus padrinos, no es más que
una excusa para beber… ¡sí será para ellos una despedida de solteros! – se
quejó Estrella mientras veía al prometido de Laura y sus amigos sentarse en
cualquier tumba y destapar cervezas.
-
Déjalos… a mí me gusta ver la tradición…
-
¡Vaya tradición macabra aunque colorida!
¡No te lo niego! ¡Sólo a ti te gustan las tradiciones! Mira que considerar
romántico que Javier te propusiera matrimonio en un pueblucho cualquiera como
Jaral del Progreso…
-
¡Oye! – Laura empujó a su amiga con
cariño. - ¡No olvides que mi tatarabuelo Telésforo es de ahí! ¡Además fue
sumamente romántico…!
-
Si tú lo dices… ¡Mira! Es curioso… esa
tumba no tiene flores ni cirios… Ni tampoco nadie está sentado alrededor… ¿de
quién será?
-
No lo sé… pobre… que nadie recuerde… -
Laura se acercó y leyó el epitafio grabado en la lápida. – “Aquí yace Jesús, La
Orgullosa”…
-
¡Ahí viene tu prometido!
-
¡Cariño! ¡Mi Laura! ¡En menos de 48
horas serás mi esposa! ¡Me amarás y me honrarás hasta que la muerte nos separe!
¡Te amo! ¡Te amo!
-
Tú estás un poquito pasado de copas… -
dijo Estrella.
-
No te metas, Estrellita… ¡no comprendes
que este amor entre Laura y yo es eterno! ¡Hasta que la muerte nos separe! –
Javier besó apasionadamente a su novia y se retiró para seguir brindando con
sus amigos. - ¡Cuídamela bien! ¡No se pierdan entre tantos cirios, flores y
muertos!
-
Lo haré… lo haré… - Estrella vio
alejarse a Javier pero al voltear a ver a Laura se extrañó al verla sumamente
serena pero cambiada. Como si de pronto, estuviera viendo a una extraña. Su
gesto no era dulce, sus ojos parecían lejanos y su postura estaba mucho más
erguida que nunca. - ¿Laura?
-
Sentémonos aquí. Aquí estoy bien… -
contestó la aludida con un tono de voz diferente.
-
¿Estás loca? ¡Aquí ni siquiera hay un
altar que admirar! ¡Mejor vámonos!
Laura
comenzó a caminar, dejándose llevar por un particular olor de crisantemos
blancos y azahares que se mezclaba con el cempaxúchitl y de pronto se detuvo.
Estrella la miró estupefacta.
-
No… No necesito amor, no necesito
casarme, no necesito nada más que a mí misma. No necesito dulzura en mi vida.
El amor es sólo para los que creen en él…
-
¿Laura? ¿De qué hablas? ¿Qué te pasa?
-
No pasa nada… Sólo volví…
Escrito por: Aura Muñoz Romo.
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